CARTA DE OPINIÓN

Me cuesta trabajo escribir algo que hace tiempo estoy pensando, este país no se merece el tratamiento que los socialistas le están dando. Porque es real que no han querido darse cuenta que el nuestro es un país pobre, que no dispone de un capitalismo moderno y consecuente que sepa administrar con rigor y seriedad lo poco que generamos durante estos treinta y cinco años, y que sus políticas económicas son más propias de nuevo rico, que de profesionales con un componente ideológico socialdemócrata.
El enorme despilfarro económico en la red de trenes de alta velocidad, que pocos países se podían permitir y que no generan desarrollo económico, sujeto a caprichos de políticos mercantilistas y hambrientos de poder que solo buscan su egolatría y vanidad para mantenerse en el poder.
La no menos costosa administración, políticamente perezosa e ineficiente, duplicada en sus funciones y sin que nadie les pida responsabilidades, lugar de sesteo de los políticos que están de vuelta, y de mediación de los que se están preparando para el asalto.
El sistema de subvenciones para casi todo lo que parece tener algún porvenir y que después no puede vivir sin el apoyo institucional, entre las que incluyo energías, locomoción y un amplio abanico de segmentos que dejan de ser o nunca fueron productivos.
Ante la advertencia del resto del mundo y sin realizar un análisis serio, cosa que al menos se esperaba por su formación e ideología, deciden que lo mejor que se podía hacer es robar a los funcionarios parte de su nómina. Todo lo demás, continúa igual, incluyendo los inductores de este problema, los seductores bancos, que recuerden señores socialistas, ofrecían y siguen ofreciendo créditos a treinta años y a un interés bastante bajo, cuando en realidad no tienen liquidez para pagar los enormes endeudamientos que padecen sobre sus espaldas.
Como se puede ver, no soy un analista económico brillante, mis análisis pueden ser simplistas y mis criterios bastantes inconsistentes, pero les digo, no hace falta ser un Krugman para darse cuenta que a este país le están engañando, que sus políticas son equivocadas, y que como en otras ocasiones los socialistas están traicionando a las clases que dicen defender.

26 de junio de 2010 INDALESIO

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